Cada artículo de este blog, buscará dar opiniones sobre fútbol, pero siempre desde el punto de vista de cuestionarnos todo, desde el raciocinio,,, por qué nos cuesta tanto pensar?
Se que a los puristas mis opiniones no les gustarán, pero a caso Jesucristo gustaba a todos?
Parto la reflexión de hoy desde la siguiente premisa: ‘somos amigos de la dualidad’. Las cosas son blancas o negras, las personas buenas o malas, los políticos líderes o corruptos,… y así un largo etcétera. ¿Por qué nos empeñamos en buscar dualidades, en polarizarnos, cuando entre el blanco y el negro existen infinitos matices de grises?
Buscamos en la dualidad el confort para nuestro cerebro
Parece que nuestro cerebro es más vago de lo que nosotros pensamos y le resulta mucho más cómodo trabajar con etiquetas claramente definidas. En el libro ‘Pensar rápido, pensar despacio‘, Daniel Kahneman explica que existen 2 sistemas o grupos de procesos mentales. Uno dedicado a labores de mantenimiento, que está siempre encendido (o en standby) y que consume muy poca energía. Se encargaría de tareas rutinarias que ya sabemos hacer y para las que no necesitamos desplegar nuestra atención. Y un segundo sistema que normalmente está apagado (porque consume muchos recursos) y que cuando se activa es capaz de poner a funcionar todos nuestros sentidos, sistemas de análisis y cálculo (y es el que usamos para tareas más complejas).
El problema está en que para ahorrar recursos, el segundo sistema tiende a estar apagado la mayor parte del tiempo. Por eso cuando cuestionamos nuestras afirmaciones, lo que estamos haciendo es sacar a nuestro cerebro de su zona de confort y obligarle a replantear una dualidad, creando un estado de disconfort o disonancia cognitiva, con la que nuestra mente no se siente bien y lucha por todos los medios para recuperar el estado de ‘equilibrio’ anterior.
Es parecido a lo que nos pasa con la música y los acordes consonantes y disonantes. Los primeros nos gustan, nos parecen bellos, redondos,… Pero por el contrario, los segundos nos crean una tensión no resuelta y nos quedamos como esperando a que el siguiente acorde vuelva a ser consonante, para resolver la situación y sentirnos de nuevo a gusto.
Cuando nos movemos en las zonas de grises y nos planteamos nuestras convicciones, estamos jugando en terreno de la disonancia. Y para resolver esta situación y volver al tranquilo estado de reposo, nuestro cerebro no escatimará en gastos, tirando de archivo y buscando experiencias o creencias personales que confirmen nuestra creencia inicial e inclinen de nuevo la balanza hacia la el estado polarizado, prejuicio o etiqueta. Así de simple, así de eficaz.
Decía Pere Stupinya que en nuestra vida podemos actuar como científicos o abogados. Los científicos llegan a conclusiones a partir de los experimentos, mientras que los abogados intentan aportar datos que justifiquen sus conclusiones. En realidad nos comportamos como abogados la mayor parte de nuestro tiempo y pasamos el día nutriendo a nuestro cerebro de argumentos con el objetivo de mantener y reafirmar nuestras convicciones.
Los políticos conocen este hecho y fomentan esa polaridad: derechas o izquierdas, conservador o progresista… Y cuando aparece un partido nuevo que no se identifica claramente con ninguno de estos valores, es acusado por el resto de carecer de una ideología clara, con el fin de desacreditarlos y de mantenerlos en la zona de los grises, sitio en el que a los votantes tampoco les gusta estar.
¿Es bueno conocer estas limitaciones? Definitivamente sí. Aunque si además queremos vivir en le escala de grises tendremos que saber que es complicado, requiere esfuerzo y consume muchísima energía.
Hace tiempo Vorpalina también hablaba de ello en su blog y decía lo siguiente: “me sigue costando mucho esfuerzo y trabajo duro ser tan solo consciente de mi sistema de referencias, de mis prejuicios y de mis modelos mentales para -en la medida de mis humildes posibilidades- intentar que no me limiten demasiado. La gran victoria no es que haya desterrado por completo todo esto, sino que cada vez me afecta y condiciona un “poquito” menos.”
Comparto al 100% esa reflexión. El camino es difícil y cada paso hacia delante supone una pequeña victoria.
¿Estamos dispuestos a pagar el precio y salir de nuestra escala cromática de confort?
Cuando se me ocurrió escribir esta entrada, buscaba que la gente reflexionará, qué tendrá que ver un riachuelo con un equipo de fútbol o a caso existe el Riachuelo Club de Fútbol?
La explicación es muy sencilla y es una palabra clave que todo entrenador de fútbol deseará para su equipo: ORDEN.
El hecho de que exista cierto grado de aleatoriedad en un partido de fútbol no implica que el orden no sea importante. Todo está correlacionado, con sistemas y subsistemas y pasando del orden defensivo al desorden ofensivo.
Aquí es donde aparece el Riachuelo Club de Fútbol. En un riachuelo, el agua lleva una dirección, parece que todo es homogéneo y ordenado. Si alguien mete la mano o el pie y comienza a agitarlo, se produce un desorden total instantáneo, pero el agua sigue llevando su curso, la misma dirección, al momento ese pequeño desorden se vuelve a convertir en orden. Todas y cada una de las gotas de agua que forman ese riachuelo forman un todo, un ORDEN.
Jornada 24 de liga, tres equipos empatados a puntos,,, está la liga apasionante?
Creo con sinceridad, que la única diferencia apreciable es que a parte de los dos clásicos, Barcelona y Madrid o viceversa (el uno sin el otro, es como Indiana Jones sin los nazis) es que está el Atlético de Madrid.
Pero realmente está?
Pensemos en el discurso hasta aquí del Cholo: "partido a partido". Para mí, y con todos mis respetos, es discurso de no creer, de no tener fe, estrategia? Después de que ante los dos grandes, tanto supercopa como copa del rey, han caído. Además, han añadido a su discurso, los árbitros. Es que ahora ya nade se acuerda de cuando el Kun metía los goles con la mano? Sinceramente, todo esto me huele a equipo Menor, que dudo que pueda aguantar hasta el final de liga.
Y si analizamos las plantillas de los 3 equipos?
Alguien cree que tiene misma plantilla que los dos Grandes?
Utilizando el sentido común, pienso que esto es nuevamente, los lunes al sol, aunque me ha dado algo vidilla ver al Atlético ahí.
Espero, como conclusión, que el Atlético, no vuelva a ser ese equipo de rachas, capaz ganar 9 partidos seguidos,,y de,,,ser el pupas.
Es momento de vender periódicos. Y digo esto, porque estamos en esa fase previa al inicio de una competición en la que la prensa debe hacer su agosto con Illaras, Thiagos y demás jugadores que pueblan el Barça y Madrid.
Muchas veces pienso, a caso tendría sentido un verano sin algún culebrón para la prensa? Sólo cabe recordar los Ronaldos y Zidanes que han surgido cada verano.
Pero hecha esta necesaria aclaración, pasemos a analizar que nos puede deparar la próxima temporada a nivel de élite, ya que este año quizas intente comentar ligas menores y más cercanas a nuestro fuútbol. El Madrid está nacionalizando el equipo, por fin alguien se está dando cuenta de que lo que hasta hace unos años era norma de la casa, ahora lo tenemos aquí. Si, me estoy refiriendo al tema de ir a comprar un jugador brasileño de 18 o 19 años (Marcelo, Robinho,,) como grandes dominadores del fútbol mundial en las distintas categorías,,, pero quien domina ahora el fútbol mundial? No es más sencillo a mismo producto, el más conocido?
Sinceramente, siento alegría por ver como se está fichando gente nacional y conocida, antes que brasileños por conocer. El Madrid armado con Ronaldo, Isco, Bale "the eleven of hearts" y Benzema, más una línea de 2 más defensiva formada por Alonso e Illarra, puede ser letal. No obstante, veo que el Madrid no dispone de dos laterales de corte ofensivo. Y creanme, para mi, hoy en día en un equipo de fútbol, los dos jugadores más desequilibrantes en equipos de un potencial tan alto, que un pequeño detalle marca la diferencia, son los laterales. Será capaz Marcelo de recuperar su nivel de antaño,,o Carvajal de mejorar a Arbeloa?
Todo el mundo hablando del "eleven of hearts", y yo pensando en los laterales,,, para mi la clave de la temporada estará en esas dos posiciones.
Por otro lado, el Barçá. Un equipo perfecto, una máquina milimétrica que sólo deja de funcionar por desidia o falta de ambición de sus jugadores. Un equipo capaz de desgastar nueves, al mismo tiempo que de ensalzar más si cabe la figura de Leo Messi.
Fichado Neymar, ciertamente el poder ofensivo de este equipo no tenga tope, pero de que se establezcan sinergias positivas y fluya la química entre estas parejas, va a depender y muy mucho la capacidad del barça. Será alguien capaz de manterner el cordón umbilical de Messi con el 9 de turno? Porque luego, cogiendo los jugadores más destacados de una cantera capaz de crear grandes jugadores para el primer equipo,,, y para segunda b y tercera.. alguien cree que necesita algo más el Barça que no este en casa?
Lo de los otros equipos, es una liga diferente que juegan para ganar la otra liga, porque ésta, señores, es para el Barça o el Madrid.
Todo el mundo le recordaremos por sus carreras por las bandas para celebrar los goles de su querido Compos, aquel equipo que con los Fabiano y cia, y presididos por el singular Caneda, fue el equipo revelación de la liga varias temporadas. Pero por desgracia, sólo será recordado por esto y el Compos por el gol que recibio de un Ronaldo en estado de gracia.
Leyendo este artículo se puede descubrir un entrenador con ideas que te hacen reflexionar, y eso en los tiempos que corren, ya es mucho.
He resaltado en negrita los puntos más importantes en la entrevista, y que ciertamente comparto.
“No he echado de menos el fútbol”
Fernando Vázquez, ante el duelo contra el Madrid, habla de sus incios y sus referentes en el banquilloMadrid
Después de seis años alejado de los banquillos, Fernando Vázquez (A Coruña, 1954) desgrana su visión del fútbol, la de un profesor de instituto que sin haber sido profesional de la pelota llegó a entrenador en Primera, ahora en el Deportivo.
Pregunta. ¿Le desagrada que se incida en esa imagen de erudición?
Respuesta. No. Antes en el fútbol te llamaban profesor y parecía que era peyorativo, pero está superado.
P. ¿En todo este tiempo sintió el olvido de la gente?
R. No. Tampoco echaba de menos el fútbol.
P. ¿Estaba quemado?
R. No tenía fuerzas para enfrentarme a un vestuario. Pasé momentos muy duros en el Celta, estaba muy agobiado porque la relación con la grada no era la mejor, me pitaban en exceso. Me acosaban, directamente. Esa tensión la echaba fuera en el campo.
P. ¿Y ahora cómo está?
R. Más relajado y tranquilo, centrado en el fútbol. He ganado en concentración.
P. ¿Por qué salió de la rueda del fútbol?
R. No me sentía preparado para entrenar y también por motivos personales preferí alejarme durante dos años. Luego no hice lo suficiente por volver a entrar. No me gusta ir a los campos, me escondí y fue un error porque hay que adaptarse al sistema. Estaba cómodo lejos del ruido. Hice mucha bicicleta, quería completar un triatlón: era un objetivo para esta primavera.
P. Usted fue un pionero que llegó a un entorno muchas veces refractario a gente ajena a él.
R. Tuve un presidente, Caneda [del Compostela], que me dijo ven aquí y yo estaba allí en el momento oportuno. Cada vez es más complicado que suceda algo así. Muchos exfutbolistas internacionales hacen su propio curso de entrenadores.
"Entrenar es una disputa entre la mente del entrenador y la de los jugadores”
P. ¿Lo considera un agravio?
R. No tengo muy bien estudiada esa respuesta. Pero cuenta ese mérito. Considero que ser entrenador no pasa por haber sido un gran futbolista. Es importante conocer un vestuario, pero importa más la formación o la personalidad que no haber sido esto o aquello. Es como si todos los actores de cine tuvieran que ser grandes directores.
P. ¿Cuáles fueron sus referencias para comenzar a entrenar?
R. Comencé a dar clase. Al tiempo en mi pueblo se formó un equipo y me dijeron si quería cogerlo. Y quise saber, conocer, pero no había apenas bibliografía, tampoco Internet. Me apunté a la escuela gallega de entrenadores y conocí a Julio Díaz, que aún sigue allí de profesor de técnica y táctica. Era el entrenador del Lalín, y me ofreció crear una escuela de fútbol porque no tenían categorías inferiores. Me fijé mucho en Sacchi y en Cruyff.
P. ¿Siguen siendo modernos esos conceptos?
R. Para mí, sí. Sacchi fue un revolucionario. Llevó la defensa zonal a un perfeccionamiento extremo, consiguió que un sistema defensivo fuera ofensivo y anulaba por completo el ataque rival porque recuperaba la pelota con facilidad pasmosa. La sincronización de aquel Milan es inigualable. Cuando él se fue todo se dispersó. Ese es el trabajo de un entrenador: actuar sobre los sistemas para que no se dispersen porque tienden a expandirse. Es algo casi físico. Me sorprende que ahora el propio Sacchi diga que lo que hacía entonces no vale en este momento. Me gustan los equipos conectados y ese es un trabajo repetitivo de sincronización de automatismos. Es algo comparable a un ballet.
P. ¿Es lo que está entrenando?
R. Querría acercarme. Sincronizar a nivel defensivo es fácil porque es un trabajo de repetición. Necesitas el compromiso de los futbolistas porque hay que repasar siempre, como en todo aprendizaje. No es hacerlo un día y olvidarse. Yo les pido el cerebro prestado a los jugadores y a veces para ellos eso es duro, ¿sabe?
P. ¿No aceptan ese trabajo?
R. Intento explicarles motivos y razones. Igual antes se entendía menos, pero es una pelea continua. Entrenar es eso: una disputa entre la mente del técnico y la de los jugadores, que tienden a dejarse ir. Es lo natural. Ocurre en cualquier empresa, pero el futbolista trabaja en un entorno y con una presión que no tienen la mayoría de los trabajadores. A usted no le controlan continuamente lo que hace, no le fiscalizan, no a nuestro nivel. La presión es tremenda y los futbolistas no nacen con talento mental para eso, nacen con talento deportivo.
P. ¿Identifica a Sacchi y Cruyff en alguno de los conceptos que aplica España o el Barcelona?
R. Cruyff construía el equipo desde arriba. No había una organización colectiva con ayudas. El concepto de trato de balón, de desorganizar mentalmente al rival pasando la pelota es Cruyff. Ahora para el Barça el concepto defensivo es vital. Viven de la defensa. Sacchi no iba tan adelante a buscar la pelota.
P. ¿Se acercan más sus intenciones a eso que a lo que hace el Madrid?
R. El Barça es más constante repitiendo su idea. El Madrid es más inestable en su rendimiento, pero cuando se pone arriba, recupera pronto y términa fácil es un espectáculo. Es el estilo de Mourinho. Pero a veces prefiere replegarse y esperar. Me parece un hombre inteligente. No soy quién para enjuiciarle. A veces se le valora más su imagen que su trabajo. Me pasó a mí. Se me etiquetó por mis carreras por la banda tras los goles.
"El Madrid es más inestable que el Barça, pero puede ser un espectáculo”
P. ¿Lo percibe ahora como algo extemporáneo?
R. Para nada. Era sentimiento puro. Hay que entender de dónde venía y dónde estaba. No quería insultar a nadie. Pero a Guardiola o a Mourinho también les he visto correr. No somos presidentes en un palco. Son anécdotas que te marcan, como las de que era muy expulsado.
P. Hace una semana se acercó a la grada a dialogar con los aficionados en un entrenamiento.
R. Sentí que era el momento para mostrar que debemos estar juntos porque salvar al equipo es una tarea complicada. Se ha formado un círculo vicioso en el que decrece la autoconfianza o la motivación. Necesito subir el nivel de juego. Es como si tienes una obra ensayada, claro que te pones nervioso antes de representarla, pero sales al escenario y fluye. Pero trabajar por el resultado es imposible, estás muerto si lo haces. No se entrena por la victoria porque además el rival puede ser superior. Por ejemplo lo más probable es que el Madrid lo sea. Mi labor es meter una dinámica diferente al equipo. Y sé que necesitamos ganar siete u ocho partidos para salvarnos.
P. Hubo bandazos. Se pasó de jugar con Domínguez y Valerón a un trivote.
R. Cuando construyes un equipo mezclar talento y agresividad es lo más difícil. Eso vale dinero. Trato de refundir esas dos ideas. Es importante no señalar a futbolistas porque es duro para ellos.
P. Promocionó a muchos canteranos que se consolidaron.
R. En eso quizás sea number one. Una cantera es como el buen vino. Hace falta solera y tradición. La selección es lo más importante, luego hacer trabajo de escuela, creer. Y acompañarlo con que entre los 17 y los 19 años los mejores puedan debutar en el primer equipo. Se puede lograr en cualquier sitio, también en Galicia, no somos una raza inferior.
Muchas veces, por las prisas, por que nos acostumbramos a lo fácil,,o simplemente porque tendemos a repetir tareas y conceptos, nos olvidamos de como preparar una sesión.
Bajo mi punto de vista, existen dos factores determinantes en el diseño de una sesión:
- El carácter cognitivo (siempre ajustado al nivel de tu equipo)
- Que abarque situaciones que se dan en un partido de fútbol. Que los entrenamientos se asemejen constantemente a un partido de fútbol.
También resultaria importante recordar las acciones a balón parado y sin olvidar del momento más importante en el fútbol, las transiciones. Yo entiendo el fútbol de forma que en todas las situaciones de competitividad con dos equipos, existen transiciones, con lo que las estamos entrenando. No obstante, una cosa es entrenarlas, y otra es que se trabajen bien. Jamás puedes dejar de recordarles a tus jugadores lo importantes que son y la intensidad, los cambios de ritmo cuando se pasa de una situación a otra: ataque-defensa, defensa-ataque.
El éxito consiste en reorganizar y corregir los constantes desiquilibrios que se producen en el juego.
Por último, me gustaría separar dos conceptos que tendemos a confundir muchas veces, orden y organización, el orden marca unas pautas, referencias al jugador pero se necesita que estos criterios esten organizados, ensamblados entre ellos como un todo, sino no se puede tener un control sobre el juego.