Bienvenido!!

Cada artículo de este blog, buscará dar opiniones sobre fútbol, pero siempre desde el punto de vista de cuestionarnos todo, desde el raciocinio,,, por qué nos cuesta tanto pensar?

Se que a los puristas mis opiniones no les gustarán, pero a caso Jesucristo gustaba a todos?

sábado, 5 de noviembre de 2011

Seguimos con Pep y el Loco Bielsa

Reconozco que sigo teniendo admiración por Pep, no tanta como por mi adorado Mou, pero pienso que nadie puede renunciar  a un Vega Sicilia por tomar un Château Lafite Rothschild, almenos yo no lo haría.
Este artículo demuestra que Pep bebió de las fuentes del Loco Bielsa por el que siente gran respeto y devoción.

El 'loco' que Pep lleva dentro

Guardiola conoció a Bielsa hace cinco años y sintonizó de pleno con la apasionada filosofía de juego del entrenador argentino, al que venera y al que se enfrenta mañana en San Mamés

El 10 de octubre de 2006, Josep Guardiola viajó en coche de Buenos Aires a Rosario para reunirse con Marcelo Bielsa. El encuentro entre dos tipos con visceral curiosidad infantil generó escenas impagables, tremendas disputas de concepto y, finalmente, consecuencias futbolísticas eternas, porque además de una relación fundamentada en el respeto, se gestó otra personal, basada en una devoción sincera.

Bielsa descubrió a un tipo tan apasionado como él mismo por la razón del juego -locura le llaman algunos- y Guardiola obtuvo justificación verbal para muchas de sus convicciones, carentes de razón. Seguramente por eso, el día que Guardiola fue presentado como nuevo entrenador del Barcelona, alguien reparó en que en gran parte del discurso se refería al libro Lo suficientemente loco, publicado por Ediciones Corregidor en 2004, y firmado por Ariel Senosiain, una biografía de Bielsa. "¿Qué te crees, que nací enseñado?", respondió Guardiola al ser advertido de ello.

"Puedo perdonar jugar bien o mal, pero el talento depende de la inspiración y el esfuerzo depende de cada uno; la actitud es innegociable". "Solo sirve ganar, todos los sistemas son buenos, pero no puedo ganar sin transmitir lo que siento". "No concibo otra manera de encarar el partido que no sea ser protagonistas, ir a buscar y hacer nuestro el partido". "Soy un fan absoluto del fútbol de ataque, cuando veo la pelota en el campo contrario estoy muy tranquilo". "Planteo los partidos pensando en cómo hacer daño al rival". "Atacaremos mejor si defendemos mejor y defenderemos mejor si atacamos mejor". "Uno solo es poca cosa, juntos somos más fuertes". "Mi trabajo es sacar el máximo potencial de mis jugadores". "Tenemos derecho a jugar mal". Son frases que Guardiola, antes o después, ha usado.

Bielsa ha dicho: "El fútbol es una cuestión de actitud, aprendí del deporte el valor del esfuerzo". "Correr es un acto voluntario, no de inspiración". "Entrenar es ser capaz de poner en juego las facultades habilitadas a un jugador por la naturaleza". "El fútbol descansa sobre cuatro premisas fundamentales, cómo pasar de la defensa al ataque y del ataque a la defensa". "Mi equipo siempre ha de ser protagonista, nunca pienso en la espera". "Lo fundamental es ocupar la cancha". "Ningún equipo juega siempre bien". ¿Les suena? Su discurso es tremendamente parecido, porque lo es su manera de sentir el juego. Además, por concepto son devotos del Ajax de Van Gaal, especialmente por cómo ocupaba aquel equipo los espacios.

El primer punto que entronca la locura de Pep en la sinrazón de Bielsa remite al sentimiento. "Nada será parecido a ganar con el Barcelona", ha dicho Guardiola. Igualmente, nunca una victoria le generó tanto a Bielsa como los triunfos que obtuvo cuando era entrenador de Newell's Old Boys. Y ambos se unen en el dolor de la derrota por lo que supone de defraudar el sentimiento ajeno. A partir de ahí son dos cartesianos comunes, definidos por el método, pero eso es otra cuestión. Ambos, sin tener facultades naturales para jugar donde jugaron, cumplieron sus sueños futbolísticos por su asombrosa capacidad para entender el concepto de juego, siendo capaces de sacar ventaja de sus limitaciones. Los dos envidiaron a futbolistas que les superaron, y a los dos se les obligó a reflexionar extraordinariamente sobre la esencia del juego para salir vivos del intento. Los dos se rebelan ante futbolistas que malgastan el don que les da la naturaleza, porque ellos carecieron de él, pero ambos tratan de dar mecanismos a sus jugadores para que disfruten del concepto.

Como entrenadores, Bielsa y Guardiola buscan que sus equipos manden por norma, ser protagonistas del partido de manera decidida y persiguen el gol por encima de cualquier axioma, así que sufren cuando no tienen el balón. Ninguno se refugia en excusas cuando catan la derrota, sensación que les enferma y les aísla, porque la sufren con vergüenza del que decepciona y rehuyen escudarse en el calendario, el horario o en los árbitros, porque ambos saben que son circunstancias del juego que no pueden controlar. En eso, también Bielsa resulta más visceral que Guardiola.

A ambos les mata la deslealtad, así que su círculo se cuida de dar razones para que sospechen de una manera sectaria, sabiendo que la traición se paga con el desprecio eterno. Los dos necesitan que el grupo les arrope, ideológica y funcionalmente, aunque a ninguno sea fácil seguirles el ritmo de trabajo. Perfeccionistas brutales, su mirada puede ser neurótica, enfermiza en la defensa del jugador, sobre todo si falla.
Unidos en su locura, ambos disfrutan en su vida privada de una mujer culta e inteligente a su lado. Ellas asumen y son conscientes de que, a menudo, cuando hablan a sus maridos, estos piensan en Messi. Les tienen por locos pero hay quien adivina que son felices en esa sinrazón.

martes, 18 de octubre de 2011

El entrenador sin carné

REPORTAJE: LIGA DE CAMPEONES - Tercera jornada

Entrenador sin carné

Remi Garde, técnico del Lyon y admirador de Wenger, todavía no se ha sacado la licencia

ELEONORA GIOVIO - Madrid - 18/10/2011
 
Tiene 45 años, el pelo bien peinado, la cara de niño bueno y la mirada atenta. Observadora. "El trabajo de entrenador es, primero, trabajo de observador". Palabra de Remi Garde, el nuevo técnico del Lyon que en verano sustituyó a Claude Puel. Hoy pisará por primera vez el Santiago Bernabéu. Un plus, dijo, para él y para el equipo. "Aunque el duelo contra el Madrid sea ya un clásico de la Champions, no hay riesgo de que se convierta en una rutina. Menos sabiendo que es mi primera vez en este estadio", afirmó ayer. El que fuera centrocampista del Lyon (1984-1993) y años más tarde (1996-1999) el primer capitán extranjero del Arsenal -antes de Patrick Vieira- no tiene carné de entrenador. Todavía no se ha sacado el DEPF, como se llama en Francia. Las clases, ha explicado Garde en más de una ocasión, son en París y siempre coinciden con los viajes europeos del equipo. "Estoy inscrito al curso, el año que viene me sacaré la licencia. No soy el único que no la tiene", ha comentado en varias entrevistas. La Liga francesa permite sentarse en el banquillo a los entrenadores sin el DEPF siempre y cuando en el cuerpo técnico haya alguien que sí lo tenga. En el caso del Lyon, Joel Bats ex internacional y preparador de porteros.
     
     
    Garde nunca había entrenado. Fue segundo de Paul Le Guen durante dos años y otros tantos de Gerard Houllier. Siempre en Lyon. Luego pasó a dirigir la cantera. En sus años de ayudante redactaba los informes de los rivales europeos. Se convirtió en una especie de amuleto para Houllier, que nunca se desplazaba a los partidos europeos sin tenerle a su lado. Tras la marcha de Houllier en 2007, el presidente Jean-Michel Aulas ofreció a Garde el banquillo del primer equipo. Rechazó la oferta porque aún no se sentía preparado. Este verano sí aceptó. Para alegría de los jugadores, que destacan su cercanía, su trato con los jóvenes [la del Lyon es la plantilla más joven de la Champions, con una media de edad 24,3, tras la del Dinamo de Zagreb, 24] y su capacidad de escuchar.

    "Este equipo necesitaba un cambio en el grupo. Hemos tenido la suerte de que el cambio lo haya dado un técnico que conoce bien la casa y que es muy cercano a los jugadores. Transmite ganas de luchar y salir adelante", reconoció ayer Gomis. De blando, dicen los medios franceses, no tiene nada. De hecho, lo primero que hizo Garde fue quitar el brazalete de capitán al veterano Cris para dárselo a Lisandro (ausente hoy por lesión) y que tuviera más responsabilidad.
    El técnico francés se crió en el Olympique de Lyon. De pequeño iba al campo a ver los partidos. Más tarde ingresó en las categorías inferiores. Han pasado ya 30 años desde que sus padres lo llevaran a diario en coche a entrenarse a la llamada Explanada de los Juegos, que estaba justo detrás del fondo sur de Gerland. Con 23 años ya lucía el brazalete de capitán y fue uno de los jugadores que lideró el ascenso del Olympique tras varias temporadas en Segunda. Por aquella época cobraba 6.500 francos al mes (unos 1.200 euros). Era conocido por ser un medio incansable. Pero también por sus problemas de rodilla y su pubalgia. Raymond Domenech, uno de sus primeros entrenadores, llegó a decir de él: "Lo tiene todo. Solo hace falta que viva y se distraiga y que no se tome el fútbol tan en serio". No parece haberlo conseguido: "Pienso en el fútbol mucho más de lo que me gusta. Nada supera la adrenalina de los partidos".
    Tras un breve paso por el Estrasburgo (1993-1996) se marchó al Arsenal, equipo en el que terminó su carrera. Vivió en Londres tres años. Lo suficiente para que Arsène Wenger lo nombrase capitán. "Tiene un gran ascendente y capacidad de liderazgo", dijo el técnico. De haber sido por Wenger, Garde se habría quedado en el cuerpo técnico de los gunners una vez colgadas las botas. "Siempre dije que no podría haberme incorporado a ningún cuerpo técnico que no fuera el del Lyon", confesó Garde después. "Pero sí, Wenger es el entrenador que más me ha marcado. Trabajé tres años con él, justo cuando yo ya estaba en un mi fase más observadora y sensibilizada con el fútbol", dijo ayer.
    En Francia dicen que Garde ha aportado una mirada nueva, que se ha acercado al fútbol con los ojos de un niño. Él mismo lo ha reconocido el día que participó en Nyón del congreso de entrenadores de la UEFA. "Fui allí como un joven que cumple su sueño. Charlé cinco minutos con Ferguson y Guardiola y les vi un brillo especial en los ojos cuando hablaban de fútbol".

    lunes, 3 de octubre de 2011

    Conceptos defensivos

    Extracto del artículo publicado en El País que puede resultar de utilidad tanto para jugadores como para entrenadores.

    Revolución en la retaguardia

    Por: Santiago Solari
    Las modificaciones en el reglamento, los cambios en la preparación del futbolista y los avances tecnológicos son algunas razones por las cuales el fútbol ha ido variando a través de los años.
    La aparición del fuera de juego en un formato similar al que conocemos hoy en día se introdujo en 1925 y provocó un cambio radical en la forma de interpretar este deporte. Entre las modificaciones reglamentarias de las últimas décadas, posiblemente la que mayores alteraciones trajo fue el cambio en la puntuación. Otorgar tres puntos a la victoria y solo uno al empate obligó a que se asumieran mayores riesgos defensivos. Otra fue la de no permitir a los arqueros recibir con las manos un pase con los pies de sus propios compañeros. Decisión que agilizó tremendamente el desarrollo de los partidos y modificó los sentidos de circulación, que incluyen ahora como elemento fundamental al portero.
    Los cambios en la preparación también fueron determinantes. Se pasó de un desarrollo de las capacidades físicas básicas del atleta a uno de programas específicos para la preparación integral: física, técnica, táctica y mental. Cuanto más aumentó la dinámica, más se redujeron los espacios. Ante la necesidad de tener que hacer todo más rápido y en espacios más reducidos, el futbolista modificó necesariamente la técnica de ejecución.

    La posibilidad de estudio del rival con la aparición de la televisión y el vídeo renovó conceptos tácticos. El balón, cada vez más liviano y rápido, obliga a una adaptación constante.
    Dichas adaptaciones en las estrategias y los sistemas tácticos son el resultado de la necesidad de adecuarse continuamente a las nuevas situaciones. Estos cambios modificaron, a su vez, las funciones específicas.
    Hoy en día que se redujo drásticamente la cantidad de tiempo que un jugador tiene la pelota en su poder, es difícil encontrar equipos que hagan gravitar su juego alrededor de un único organizador. Los defensores laterales han acentuado su doble función. Los extremos ya no permanecen estáticos, dedicados a recibir y encarar, sino que rotan y acumulan obligaciones defensivas. El centrodelantero clásico mira asustado la concurrencia, ante la invasión de alas, penetradores y audaces incursionistas en lo que hasta hace poco era su coto privado.

    Pero posiblemente las funciones que más han debido evolucionar fueron la de los defensas centrales y la del portero. En la retaguardia hubo una verdadera revolución.

    Los centrales tienen mucho más radio de acción. En la necesidad de disminuir los espacios útiles al adversario ya no basta con un defensa fuerte y cabeceador. Debe acompañar su ataque alejándose del propio arco y achicando los espacios enemigos con esmerada atención, no solo a un posible anticipo sino también a un futuro regreso. Ese mar de posibilidades que deja a sus espaldas.
    Debe además saber defender regresando. Hay una gran diferencia entre defender posicionado en defensa (valga la redundancia) y hacerlo mientras se retorna hacia la mejor ubicación defensiva.
    Estas distancias y variantes en los repliegues implicaron nuevas coordinaciones. Los defensas centrales deben, con ojos en la nuca, coordinar con sus laterales y el portero la forma de evitar las penetraciones rivales ante los lanzamientos profundos. Tienen que anticipar, en esa coordinación, las respuestas ofensivas del rival cuando todavía su equipo esta en posesión del balón. Esto requiere de un jugador más veloz, más atento, con un manejo preciso de tiempos y distancias que han cambiado. Estas nuevas obligaciones demandan, además, una mayor injerencia táctica.
    El adelantamiento de las defensas también cambio la forma de interpretar la función del portero, que se convirtió en un actor más versátil. En fase defensiva oficia de último marcador y coordina con sus centrales y laterales todas las pelotas profundas del rival, sean estas cruzadas o frontales.
    Sin embargo, el cambio radical en la vida de los porteros se produjo cuando tuvieron la obligación de utilizar los pies. Hoy, podemos afirmar que un arquero que utiliza un solo pie tiene ciertas carencias cuando hace apenas algunos años le bastaba actuar con las manos. En fase ofensiva, se ha convertido en apoyo y salida a la hora de iniciar una buena circulación, con el deber agregado de hacerlo en una zona en la que cualquier error causa el gol rival.

    En la manida comparación del futbol actual con el de otras épocas se busca definir cuál es mejor o peor. Solo podemos afirmar que en la continua y natural adaptación a nuevas condiciones el futbol es, sencillamente, distinto.

    viernes, 23 de septiembre de 2011

    Sobre el "Loco" Bielsa

    Gran artículo sobre Marcelo Bielsa, que incita a la reflexión sobre culpables en las derrotas.

     

    REPORTAJE

    Bielsa o la búsqueda del zahorí

    El Athletic comienza igual de mal que hace nueve años, cuando acabó séptimo, y el técnico argentino aún no se ha hecho dueño de todas las teclas del equipo, pero sí del estilo

    EDUARDO RODRIGÁLVAREZ - Bilbao - 23/09/2011


    Quizás no sea una coincidencia que el mal arranque de Bielsa en el Athletic tenga como antecedente más cercano el de Juup Heynckes en la temporada 2002-2003. Ambos, técnicos de prestigio y muy alejados de la imagen tópica del Athletic, han conseguido un punto de los 12 disputados, es decir, que comenzaron con el nerviosismo habitual que aqueja a San Mamés cuando alguien le cambia el guión o da pasos inicialmente taciturnos.



    El técnico rosarino reconoce errores (es una frase habitual suya en las conferencias de prensa) y asume que "el estado de necesidad sigue creciendo a medida que avanzan los partidos con resultados adversos". Ni un ápice de soberbia o de culpabilización de actuaciones individuales o colectivas de sus futbolistas. Pero Bielsa es consciente de que sus decisiones han generado dudas entre la afición que aún no acaba de comprender todos sus planteamientos. Algunos han visto en él un zahorí buscando agua en la plantilla, ahora en el lateral derecho, ahora en el izquierdo, ahora en el centro de la defensa (que si dos centrales, que si tres). Otros, piensan que no es sino una búsqueda de los futbolistas que mejor se adapten, más allá de los vídeos, a la idea colectiva del juego.
    "Yo no veo al equipo anímicamente destruido, cuando encaja un gol", dijo tras la derrota en Málaga, "sino desordenado por la necesidad de remontar". "El Athletic ha vivido muchas situaciones como estas y las ha remontado", afirmó el presidente Josu Urrutia. Más explícito fue Javi Martínez: "Hay que sacar la profesionalidad y la mala leche para salir de esta situación", afirmó el miércoles.

    El encargo de Bielsa es como la madera de los zahorís. Tiene una idea (la madera) y dos ramas al final: el juego y el resultado. El primer encargo lo ha resuelto en un pis pas. El Athletic, salvo en el partido frente al Betis, ya juega como a Bielsa le gusta: raseando, presionando, con paciencia pero sin perder intensidad, compartiendo el balón, sin dejar un espacio a la improvisación del enemigo. Por ese lado encuentra el agua que busca, ya sea con tres o con dos centrales, ya sea con éste o con aquel.
    La otra rama es delgadísima: la producción de ocasiones escasea, la puntería no está equilibrada y la paciencia se vuelve intransigencia cuando encaja un gol.
    Hay teclas que no suenan bien en el piano de Bielsa. Quien más desafina es Llorente, su jugador franquicia, quizás desorientado. Llorente se presentó en la sociedad rojiblanca en 2006 con una jugada contra el Zaragoza que fue un ejercicio malabar con las dos piernas en un palmo de hierba y gol de Yeste. Luego, las circunstancias le llevaron a aprovechar su enorme musculatura para convertirse en un delantero de referencia goleador y subir a las alturas de la selección y del Campeonato del Mundo. Ahora le toca reconvertirse. Bielsa lo quiere en otra faceta, con más movilidad, abriendo huecos, arrastrando defensas, rastreando más el área pequeña que la grande. No serán muchos los centros aéreos que le lleguen. Y el muchacho aún no se encuentra, cuando hasta ahora era la única referencia del gol. El cambio se nota.
    Muniain es el futbolista destinado a crecer con Bielsa, que ha dado todos los galones posibles a un muchacho de 18 años. El técnico argentino va instalando pilares en el equipo, sembrando su juego, pero los resultados le reconcomen. El miedo existe porque los rivales no han sido de relumbrón y se avistan ahora el Villarreal y el derbi con la Real, con el Paris St. Germain entre medio, en la Liga Europa.
    Con tres centrales, el otro Athletic de Bielsa ajustó la defensa, pero la baja de Ander Herrera le ha dejado el centro del campo como un solar. Y eso en el esquema del técnico argentino es una rémora ofensiva.
    No hay voces postelectorales, pero ya se temía que después de un proceso complejo para elegir presidente, las heridas supurarían en alguna medida. Lo cierto es que Heynckes en 2003 empezó como él y acabó séptimo.

    De los árbitros...

    Sin éllos no habría Fútbol.
    Figura necesaria he imprescindible para que se dispute un partido de Fútbol.

    En el último partido de mi equipo, hubo una jugada que fue determinante en el resultado final del partido. Sobre el minuto 25', el portero bloca un balón largo "fuera del su área" y el árbitro, a instancias del línea, señala manos, falta y la correspondiente tarjeta roja. A principio, sobre el papel, la jugada ya ofrece dudas, pero es que después, viendo la jugada por el video, la complicadez aún resulta más extrema. En el programa Minuto 90 de TVCS (gran promotor del Fútbol amater) no hubo consenso sobre la jugada, es decir, de 4 personas, dos, incluidos yo teníamos dudas de sí era dentro o fuera, y los otros dos se decantaban porque era dentro área, y por tanto no tarjeta roja.

    No es que me queje de que mi equipo perdió el partido por ello, no es así, seguramente 11 contra 11 el partido tambíén lo hubieramos perdido ya que nos enfrentabamos a un gran equipo y aspirante al ascenso de categoría.

    No obstante, lanzo toda esta reflexión para señalar que en jugadas tan determinantes, un árbitro debe estar seguro de lo que pita, y ante la duda no señalar nada, porque el daño que recibe el equipo infractor es irreparable.

    Nunca dejaré de apoyar a los árbitros y jamás cuestionaré sus decisiones, pues insisto, en que entiendo que impartir justicia sobre un terreno de juego, con el duelo de intereses y egos sobre el campo, no resulta nada fácil, pero aplicando el sentido común, dialogando, realizando todo más sencillo, creando un buen clima, conseguirían que todo fuera más fácil dentro del terreno de juego.

    Insisto en mostrar todo mi respeto y su honradez, fuera de duda, ya que sólo comete errores, quien toma decisiones, entre ellos, nosotros, los entrenadores.

    lunes, 5 de septiembre de 2011

    TOMA DECISIONES

    Es que no sabía que hacer!!! cuantas veces en un campo de fútbol oimos está frase a un jugador, ya sea de nuestro equipo o del rival. Buceando en El País, he encontrado este gran artículo de Santiago Solari que viene como anillo al dedo para explicar este hecho. Sirva tanto para entrenadores como para jugadores.

    Por: Santiago Solari
    Art publicado por el país en su edición digital del 5-09-11.

    En el juego del ajedrez, en el que la capacidad de cálculo es un elemento vital, los mejores ajedrecistas del mundo todavía libran y ganan interesantes batallas contra las computadoras. La descomunal capacidad de cálculo de las maquinas se equilibra con la intuición, la inteligencia y la creatividad humana. No necesita Kaspárov analizar todas y cada una de las posibles jugadas legales, un proceso que le llevaría siglos, sino que descarta inmediatamente casi todas ellas y se concentra en las pocas que son importantes para aplicar allí su creatividad.
    De esta misma forma tamiza un futbolista sus acciones. Los buenos jugadores no piensan en las malas jugadas. Parten de un abanico de opciones preestablecido, intuitivo o razonado, para cada situación. Hay una intención en el horizonte de cada acción y un tiempo crucial que se ahorra en cada intervención. A partir de allí, con ese conocimiento de las propias aptitudes y limitaciones y esa capacidad para seleccionar rápidamente las soluciones más prometedoras para cada situación, les resulta más sencillo ser creativos.
    En cambio, el jugador que desconoce cuáles son las prioridades en cada situación del juego demora decisiones mientras transita despistado por esa inmensidad de opciones disponibles, la mayoría de las cuales son malas, débiles o intrascendentes. La creatividad aplicada a destiempo o de forma errónea en el lugar equivocado solo es un lastre en un deporte que se practica de manera profesional y en el que reina como objetivo la victoria.
    En un juego de dinámica fluctuante como el futbol, en el que cada situación viene determinada por múltiples factores y cada uno de ellos eleva el nivel de incertidumbre, es elemental el proceso de selección de las respuestas en la toma de decisiones. Una parte de este se realiza de manera intuitiva. Una sucesión de deducciones inconscientes en las que intervienen los recuerdos y el reconocimiento de patrones y que supone un ahorro de tiempo y energía. Después, conscientemente, se analizan las posibilidades restantes.
    Un futbolista inteligente no solo toma decisiones rápidas que, generalmente, son apropiadas y acordes a los momentos del juego y a sus propias capacidades atléticas y técnicas, sino que además sabe el porqué de cada decisión.
    Si bien a veces resulta más sencillo y rápido obligar al futbolista a memorizar y mecanizar situaciones del juego o de los distintos sistemas tácticos, de esta forma el jugador nunca alcanza a comprender completamente el sentido de sus acciones. Intentar, prever y automatizar todas las posibles acciones de un partido es una tarea a la que se abocan algunos entrenadores obstinados que, invariablemente, se muestran luego sorprendidos cuando el destino se demuestra inasible.
    Otorgar herramientas para facilitar el razonamiento del futbolista y que este concluya por sí mismo cuáles son las posibles alternativas ante diferentes situaciones es una labor más ardua y compleja. Un trabajo integral que incluye al futbolista y le ayuda a entender mejor el juego en general y cada sistema en particular. Un ejercicio de ida y vuelta en el que ambas partes, jugador y entrenador, pueden resultar enriquecidos.
    Esta labor formativa es a veces olvidada en los equipos profesionales por dos razones opuestas. Una es dar equivocadamente por sentado que el futbolista que llega a la Primera División ha desarrollado al máximo todas sus capacidades cognitivas. La otra es subestimarlas.