Bienvenido!!

Cada artículo de este blog, buscará dar opiniones sobre fútbol, pero siempre desde el punto de vista de cuestionarnos todo, desde el raciocinio,,, por qué nos cuesta tanto pensar?

Se que a los puristas mis opiniones no les gustarán, pero a caso Jesucristo gustaba a todos?

jueves, 28 de abril de 2011

El partido de ayer, el partido de hoy y el nuevo MOU

Ayer por la noche no conseguía distinguir mi estado emocional, estaba contemplando un partido en el que un equipo contemplaba con cobardía como otro se pasaba el balón como si de una posesión se tratase, sin la menor intención de robar el balón, y como cualquier pugil inferior a otro, resignado a no encajar mucho castigo y esperando que un certero e inesperado fallo del rival, le permita dar un golpe a su enemigo.
Y yo me pregunto, para semejante viaje, hacian falta semejante alforjas?

Todo lo táctico de la semana pasada, el hambre de la gloria, se quedo reducido a la nada ante un Barça fiel a su estilo, pero sin profundidad salvo la del mejor jugador del mundo, LIONEL. Si, dije bien, la nada, ayer el Madrid fue la nada, nada de agresividad, nada de contrataque, nada de profundidad,,,, nada de NADA.

Con todo, me cuesta entender que un equipo como el Madrid y con MOU de entrenador caiga en el abismo de la NADA, tuve que frotarme los ojos varías veces para ver que era cierto.

Ayer MOU no fue MOU, me sentí defraudado, engañado por una cobardía impropia para una semifinal de Champions.

Hoy el Vila-real tiene un patido complicado ante uno de los mejores discípulos de MOU y de la periodización táctica que inclusive la ha perfeccionado y mejorado si cabe. Los números del Porto asustan más que esa bestia de delantero llamada HULK. El Vila-real sabe que tiene que salir vivo del partido de hoy, y jugarsela en el Madrigal. Al final, solo espero que ver un Garrido más humilde al final de la rueda de prensa pase lo que pase en el partido.

Suerte al Vila-real

El nuevo MOU, artículo publicado hoy por el País

Un meteoro en el Oporto

Villas-Boas, de 33 años, bate las marcas de Mou con entrenamientos revolucionarios

CAYETANO ROS - Oporto - 28/04/2011

Como en un cuento, Luís André Villas-Boas vivía en el mismo edificio que el entrenador del Oporto entre 1994 y 1996, Bobby Robson, y, cada vez que se cruzaban, intercambiaban algún comentario táctico. Ya había cierta confianza cuando el joven André, de 16 años, le espetó: "No entiendo por qué no juega más Domingos Paciencia [delantero del Oporto y actual entrenador del Sporting de Braga]". Fascinado por la osadía y los conocimientos, el veterano Robson contrató al muchacho, que, además, hablaba inglés puesto que su abuela paterna nació en Stockport, Inglaterra, a principios del siglo pasado. Titulado a los 17 años en Escocia como entrenador de la UEFA, empezó preparando informes para el Oporto, del que era un hincha furibundo, e inició una carrera meteórica que lo sitúa ahora, a los 33, en la cima del fútbol portugués. Ha situado al Oporto en las semifinales de la Liga Europa, hoy ante el Villarreal (21.05, Cuatro).

Hay algo de revolucionario en sus entrenamientos. Marcelino, técnico del Racing, se pasó una semana observándolos el año pasado en Coimbra, cuando Villas-Boas dirigía al Académica. Se llevó una grata impresión. "Busca soluciones tácticas a través del juego y la posesión del balón", explica Marcelino, que destaca el "cariñoso" trato personal que le dio el joven técnico luso. En sus sesiones, el trabajo físico específico no existe, sino que prima un componente lúdico. "Todo con coherencia, organización y las ideas muy claras", añade Marcelino. Es la escuela portuguesa y la conocida como periodización táctica. Cada día de la semana recibe un nombre y un objetivo: recuperación, tensión, resistencia, velocidad... "Los jugadores hablan muy bien de sus entrenamientos y de su persona; se ve un verdadero equipo", abunda Secretario, ex jugador del Oporto y del Real Madrid.


En realidad, la metodología de Villas-Boas es muy similar a la de José Mourinho, con quien colaboró en el Oporto, el Chelsea y el Inter. Cinco años juntos sin final feliz: Villas-Boas reconoce las enseñanzas del maestro, pero Mou no contesta cuando le preguntan por el discípulo. Este, no obstante, ha desarrollado una personalidad propia. Le gusta un fútbol más combinativo y le da más importancia a la posesión del balón. Comunica muy bien y recurre a menudo a la ironía. Comparten, eso sí, la capacidad para sacar el máximo rendimiento a jugadores inestables, como el colombiano Guarín, una de las claves del actual Oporto.
"Lo mejor de Villas-Boas es que, siendo tan joven, ha sabido llevar la enorme presión del Oporto", afirma Jesualdo Ferreira, su predecesor en el club de Dragão. Con Ferreira, el Oporto se sentía cómodo sin el balón. En su primera temporada completa en Primera, Villas-Boas ha conservado las transiciones rápidas de su antecesor, pero le ha agregado un gusto por la posesión de la pelota. Para ello necesitaba un centrocampista que marcara los tiempos y el presidente, el eterno Pinto da Costa, fichó a João Moutinho al Sporting de Lisboa por 10 millones, una cifra colosal. La campaña del Oporto está siendo impresionante: 25 victorias y solo dos empates le han llevado a adjudicarse la Liga en casa del máximo rival, el Benfica, donde ganó 1-2. Por si fuera poco, volvió a conquistar Da Luz en las semifinales de la Copa lusa, remontando con un 1-3 el 0-2 de la ida. En mayo, disputará la final frente al Guimarães. Sumó 36 partidos seguidos invicto, tres más del récord anterior de Mou.
Los paralelismos son inevitables. Da Costa, un dirigente con ojo de lince, fichó a Mourinho del Leiria cuando no era más que una promesa. Llegó a Dragão en enero de 2002 y, un año más tarde, ganó la Liga y la Copa de la UEFA. Esta vez Da Costa pescó en Coimbra, donde Villas-Boas había trasladado al Académica desde las zonas de descenso a mitad de tabla. Sin experiencia como jugadores, los dos han triunfado casi imberbes en el Oporto. Y si Da Costa ya le sacó cinco millones al Chelsea por el traspaso de Mou, nadie duda de que otro club opulento pagará por Villas-Boas.

jueves, 21 de abril de 2011

COPA MOU, O COPA PEP?

Anoche, los amantes del fútbol, pudimos ver dos estilos enfrentados, dos formas de ver y entender este juego, dos modelos de juego diferentes, pero tan válidos y gustosos uno como otro.
Por un lado, el estilo Pep, posesión de balón máxima, circulación, incorporación laterales, salida balón,,,brillantemente conseguido por el Barcelona y trabajado hasta la saciedad por la masía.

Al otro lado del ring, el estilo MOU, fútbol táctico total, el futbolista que llega a convertir en rutina todos los movimientos artamente trabajados hasta la saciedad y por tanto economizando al máximo el sistema cognitivo para estar fresco en el momento que realmente hay que ser creativo y poner en marcha esa toma de decisión correcta. Escuchando al gran Pepe Portolés, segundo entrenador de aquel último, hasta ayer, Madrid que gano la copa, un jugador que tenga los conceptos tácticos más automatizados será mucho más eficiente que otro que no los tenga y por tanto su estado emocional será mejor y el rendimiento depende basicamente del estado emocional.

Está claro que el sistema no es tan vistoso, ni el Madrid lo tiene instaurado en todo su fútbol base, pero MOU llega, ve, aplica y triumfa siempre con su modelo de juego. Pero a caso un entrenador podemos cuestionarnos si es correcto un determinado modelo si se defiende con criterio? y no es criterio lo que aplica siempre MOU? yo jamas me cuestionaria un entrenador que aplique un modelo de juego basado, por ejemplo, con un ataque directo o buscando rechace con un punta al estilo mi idolatrado Peter Crouch,,, si se trabaja, y se aplica correctamente, no es válido?

Quiero finalizar esta entrada recordando la fe que yo tenía en que el Barça a MOU no le ganaban 5 partidos seguidos, y para muestra un botón. Es más, el Barça podrá eliminar al Madrid de la Champions, pero tengo claro que va a sufrir, y mucho.

A este paso, MOU se va a convertir en el enemigo público número uno del Barcelonismo.

Para los amantes y analistas del Fútbol es un regalo que exista MOU.

lunes, 28 de marzo de 2011

SOBRE IDEAS Y MÉTODOS

Hacia tiempo que no escribia en mi blog, pero a partir de hoy espero volver a darle vidilla a esto.
He encontrado un artículo en el País que me ha parecido muy interesante, y que por tanto reproduzco literalmente aquí.
Sinceramente, créo que refleja los dos tipos de entrenadores que existen, aunque quizas la división sea muy drástica... Dónde creeis que se situa Mou?

Aquí va el artículo entero.

Bielsa

Por encima de las discusiones conceptuales, lo que más me ha fascinado a lo largo de mi carrera ha sido la observación de los métodos que eligen los distintos entrenadores para intentar plasmar sus ideas. He tenido dos grandes clases de buenos entrenadores: los que creen en los sistemas y los que creen en los futbolistas.

Los primeros organizan una estructura verticalista: ordenan, unifican, automatizan. El objetivo principal es intentar reducir al mínimo la cantidad de errores. Sus procedimientos se desarrollan con gran intervencionismo táctico y se hace un enorme esfuerzo por tratar de prever y controlar todo lo que pueda suceder durante un partido. Marcelo Bielsa y Claudio Ranieri se integran en este grupo, aunque con vocaciones distintas. Bielsa dedicaba su energía a sistematizar el ataque. Ranieri se concentraba en la defensa.

Es difícil, en este tipo de esquema, salirse del libreto. A favor se puede decir que hay poco lugar para el desorden y los vicios individuales. En la sucesión de automatismos que dotan de carácter a estas fórmulas se detectan fácilmente los errores posicionales de los jugadores en las distintas fases de un partido. Estos equipos pecarán antes de anodinos que de anárquicos.

El método verticalista en sí puede producir un peligroso proceso: una suerte de banalización de la responsabilidad individual. No me refiero a la responsabilidad en el error puntual, sino a aquella más trascendental que es la que acarrea el compromiso con las propias convicciones. Al recortar la iniciativa personal, se corre el riesgo de promover el desistimiento en el emprendimiento individual.
Si se produce una renuncia a intentar leer y entender desde dentro las necesidades de los partidos, los futbolistas quedan condenados a un papel meramente ejecutivo. Cuando esto sucede y el jugador solo se limita a realizar obedientemente aquello que se le ordenó, encuentra un cómodo refugio detrás del mandato del superior y se desentiende de su responsabilidad más importante: pensar.

En estos modelos, el jugador corre un riesgo inesperado. A veces, la presión autoimpuesta por cumplir a rajatabla con las imposiciones es la que termina desnaturalizándolo.

Por el contrario, los entrenadores que tienen fe en el jugador y le otorgan un margen de libertad, transitan caminos más heterodoxos. Del Bosque y Ramón Díaz entran en esta categoría. Más que imponer un orden premeditado, lo que buscan es moldear paulatinamente un esquema que respete las características naturales de los jugadores. El entrenador que prefiere este tipo de maneras resulta ser, por lo general, una persona más negociadora. Intentan guiar y convencer. Activan la autoestima tolerando espacios de libertad para que se desarrollen las iniciativas individuales. Es a través de estos espacios de no intervencionismo donde se promueve la creatividad. A los jugadores les resulta más fácil encontrar mecanismos de juego que no estaban previstos: asociaciones que crecen por la libre interacción del talento de los futbolistas y para las que no existe una fórmula estandarizada de estimulación.

Estos métodos dependen, en gran medida, de la capacidad y la inteligencia de los futbolistas con los que se cuenta para evitar caer en excesos que solo lleven a la dispersión o al caos.
En el ejercicio cotidiano de la profesión, cualquier persona que se precie a sí misma se siente más cómoda dentro de un esquema que le otorgue un margen para aportar decisiones propias.

Como juego colectivo que basa buena parte de sus posibilidades de éxito en la precisión y el engranaje del conjunto, en el fútbol es impensable despreciar la jerarquización de la autoridad, pero no podemos olvidar que la creatividad y la imaginación necesitan espacio para tomar vuelo.

La mágica labor de los grandes entrenadores es cuando, en ese brebaje, logran conjugar todos los pequeños ingredientes para que armonicen

jueves, 25 de noviembre de 2010

Introducción ejercicios

Con esta entrada, iniciaré la categoría de ejercicios, en la que publicaré algunos ejercicios que puedan ser útiles para entrenadores/monitores para el trabajo diario en sus sesiones.
Por supuesto, me gustaría que la gente pensara, introdujera variantes del estilo de más-menos espacio, más menos jugadores, más menos toques,,,etc, que se cuestionara y analizara el uso y finalidad del mismo para que el proceso de aprendizaje sea el correcto.
El tipo de ejercicios variará desde los analíticos hasta los integrales, siendo esta última modalidad la que créo más apropiada. No obstante, determinados ejercicios del tipo físicos tendrán un carácter más analítico que los de contenido táctico. El fútbol es un proceso abierto y complejo que por tanto necestiará de procesos complejos que nos ayuden mejor a tomar decisiones.
Por último, una pequeña matización, aunque no se usen ejercicios psicológicos propiamente dichos, nunca dejes de utilizar la psicología en todo, en cada decisión que tomes, en cada palabra que digas,,,en todo, y con ello motivarás a la gente y conseguirás manejar mejor el entorno.

sábado, 20 de noviembre de 2010

El "fanático" que lo contamina todo

Uno de los mayores defectos de está sociedad es ser fanático de algo, en una mente abierta e inteligente, con raciocinio, está palabra debería ser borrada. Las cosas están bien hechas o mal hechas, los actos son buenos o malos, pero no dependiendeo de quien ni como los haga. Por qué no ser libre de pensamiento para poder decir si algo está bien o mal, y no en función de unas siglas, un equipo o un nombre?
De todos es sabido mi adoración por Mou, sus números son irrefrutables, pero no por ello dejo de publicar un artículo que he recibido de un amigo, para que cada uno saque sus propias conclusiones.



Artículo publicado por el país,
17-10-10
Autor: Javier Marías

El librero Antonio Méndez me lo venía reclamando desde hacía ya semanas, lo mismo que su joven hijo Borja. Les contesté: “Hombre, aún es pronto, acaba de iniciarse la temporada”. Mis compañeros de la Academia José Manuel Sánchez Ron y Luis Mateo Díez, caballeros ponderados, se dividieron: el segundo me recomendó paciencia; el primero, tras dudar, se decidió a animarme: “Sí, quizá ya es hora”. La verdad es que abrigaba la esperanza de llegar por lo menos hasta la mitad de la Liga sin tener que escribir este artículo. Incluso deseaba –contra todo pronóstico– no escribirlo en absoluto, pese a que anuncié aquí mismo hace unos meses, cuando todavía no se había materializado la amenaza, que, si se consumaba, me costaría seguir siendo del Real Madrid este curso, tras mi fidelidad desde los siete años. La razón de mis dudas tenía nombre: José Mourinho, el prototipo de entrenador que no soporto y el más antimadridista de todos los imaginables. En las últimas campañas he ido contra sus equipos, y para ello he debido violentarme un poco en un caso, nada en el otro. El Chelsea era, de toda la vida, mi club inglés favorito, por mis afinidades con el barrio de Londres al que representa. Al comprarlo el magnate ruso Abrámovich y convertirlo en una empresa que destacaba sólo a golpe de talonario, mis simpatías empezaron a decaer, pero se las mantenía. Cuando adquirió como “cerebro” a Mourinho, y en consecuencia desplegó un juego feo, rácano y soporífero, se me agotó la reserva. Al Inter de Milán, en cambio, le profesaba antipatía desde que, en 1964, fue el causante indirecto de la salida del Real Madrid de Di Stéfano. Hoy en día, además, no me gusta que no alinee a un solo jugador italiano en sus filas. Siempre he creído que los equipos deben ser un poco de sus ciudades, o por lo menos de sus países.

Pero claro, la violencia a que hube de someterme para no ir con el Chelsea no es nada comparada con la que tendría que hacerme para ir contra el Madrid: un imposible y un absurdo. Y sin embargo ha bastado un mes de competición (seis partidos de Liga y dos de Copa de Europa) para saturarme, y creo reflejar el sentimiento de muchísimos merengues. Salvo contra el depauperado Dépor, el juego ha sido espantoso. Insustancial, vulgar, torpón, aburrido, sin apenas marcarse goles y con el único mérito (propio de las escuadras medrosas y conservadoras) de no recibirlos. El defensa Carvalho, mano derecha de Mourinho, ha dicho bien clara la tontería: “Es más importante no sufrir ningún gol que meter cuatro”. Ni siquiera saben de números: un equipo que empatara a cero sus treinta y ocho partidos de Liga quedaría imbatido, sí, pero descendería a Segunda, con tan sólo treinta y ocho puntos. Mourinho vino con la fama de que motivaba mucho a los jugadores, los liberaba de presión y daba la cara por ellos. De que les era enormemente leal, cargaba con las responsabilidades y jamás los culpaba. Hasta la fecha ha sido todo lo contrario: tras varios encuentros, manifestó que a Xabi Alonso “no lo he visto jugar todavía”; criticó por omisión a Ramos; confió en la “inteligencia” de Benzema, una manera de insinuar que aún no se la había notado; menospreció a Pedro León y de paso al Getafe. Dudó de la honradez del Sporting de Gijón y rebajó los merecimientos del Barça. Cuando las cosas van mal, se comporta como si no fueran con él. Su actitud es de permanente desprecio hacia cuanto ve u oye. Como se sabe espiado por las cámaras, actúa como un mal actor incesantemente: cuando estampa una botella contra el banquillo, se ve que el gesto no le ha salido de dentro, sino que es una pantomima estudiada, quién sabe si ensayada en casa ante el espejo.
Pero, sobre todo, es triste, casi cenizo. Estamos acostumbrados a que los tremendos horteras de nuestras televisiones califiquen de “glamuroso” a cualquier individuo o individua pedestres y más bien dignos de lástima. Aparte de espúreo y erróneo, es un adjetivo devaluado. Que se pueda considerar “glamuroso” a Mourinho rebasa los límites de mi comprensión. Un hombre con un sempiterno gesto agrio y un injustificado desdén en la mirada; de una personalidad tan gris como sus feos trajes (en España se cree, extrañamente, que mostrarse avinagrado equivale a poseer una “personalidad fuerte”); que ansía la notoriedad y se complace en ella como si fuera un acomplejado o el jurado malasombra de todo concurso televisivo. Todo eso hace de él una figura deprimente y triste y poco inteligente, y lo peor es que esos atributos se los contagia a los jugadores. El Madrid ha sido siempre un equipo alegre: atacante, generoso y al que nunca le ha bastado ganar (a Beenhakker, Capello y Schuster no les bastó para conservar el puesto), sino que ha procurado brindar un fútbol deslumbrante y divertido. Sus representantes han solido ser personas más bien afables y educadas (Molowny, Valdano, Del Bosque), y los patanes nunca fueron en él bien recibidos. Es inexplicable que Florentino Pérez haya creído que un engreído sombrío como Mourinho, ninguno de cuyos equipos ha causado admiración, podía ser el rostro de su club, que es el mío. Da pena ver a Valdano hablar tras cada tedioso partido, con cara de circunstancias y verbo dubitativo, como si tuviera plena conciencia del gravísimo error cometido. Antes de su contratación, un 80% de madridistas expresaron su oposición a Mourinho. De seis partidos, el equipo lleva ya dos sin marcar, y ante rivales muy menores. Y en Chamartín casi no ha habido tarde en la que no se oyeran abucheos. La tristeza de Mourinho lo contamina todo, hasta las gradas.

sábado, 13 de noviembre de 2010

FÚTBOL BASE

Muchas veces, me planteo la pregunta de si vale la pena asistir una mañana cualquiera de un fin de semana a ver uno de los muchos partidos que juegan los niños a fútbol.

Por un lado, es un fútbol en formación en el que la diversión es lo que prima, y en la que el resultado debería ser como consecuencia de un proceso,,, pero es así?

O normalmente vemos a padres enfurecidos correteando por las bandas, para los que sus hijos son auténticos "Zidanes", y por supuesto, los mejores.

En este punto es donde me surge la duda de si ir o no ir, es decir, voy a asistir a un partido en que unos jovenes en etapa de formación y aprendizaje disfrutan del deporte y de los conocimientos adquiridos, con deportividad, respetando al arbitro, rivales e intentado resolver los problemas que les plantea el juego con la ayuda de los entrenadores (que deben evidenciar que el resultado no prima, sino lo que prima es que jueguen todos los niños, no como algunos que solo juegan 1 minuto), o por contra voy a asistir a un partido en el que unos padres enfervorizados en la banda, gritan al rival, al árbitro, critican las decisiones de su entrenador y que saben más que el propio entrenador.

Evidentemente, créo que la respuesta mía está aclarada, pero que opinaís?
En estas edades los ejercicios de coordinación, los juegos, la diversión,,, deben ser lo importante, y no las carreras continuas, y los abdominales. Cuantas veces hablas con un monitor/entrenador de niños de 7 años, en auténtica etapa de crecimiento y nos dice: "los tuve 30 minutos corriendo, más abdominales,  y ejercicios físicos", y que hago, pongo cara de poker???

Agradeceria comentarios.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Mi adorado Mou

El entrenador alienigena...    

¿Y por qué de alienigena? porque veni, vidi, vici.

Su carácter ganador, de leader y su carisma es incuestionable, tanto para sus admiradores como para sus detractores, aunque como todos los genios, es idolatrado por alguno y lapidado por otros,, pero ¿A caso el mismo Jesucristo gustaba a todos?

Todo buen entrenador, debería preguntarse el secreto de su éxito, y de eso va a tratar el siguiente artículo.
Su capacidad de motivar/tranquilizar al equipo, de transmitir una mentalidad ganadora y asumir todo el protagonismo de la prensa en sus espaldas.

Por otro lado, sus entrenamientos parecen simples, sin grandes recargas ni novedades, para él hay una unidad inseparable cuerpo y cerebro, como una unidad funcional, en la que hay que entrenar simultáneamente el aspecto físico, la técnica, la táctica y la psicología, con una narración afectivo-emotiva y los objetivos del equipo. Además, el no cree en las pretemporadas tal cual, en sus entrenos el balón está presente desde el primer día entrelazando todos los aspectos. La parte importante es la decisión, la toma de decisiones, lo que el llama "la concentración decisional" , que implica un consumo cognitivo y emotivo.

Por último, destacar su actitud persuasiva, siendo un maestro de la persuasión, y desde aquí emplazo al gran psicologo social, Cialdini, que resume en 6 los mecanismos básicos de la persuasión, y conseguir la aquiescencia de un interlocutor.

Gracias Mou, sin tí el fútbol, mi fútbol no sería igual.